La cantidad de residuos que generamos crece día a día en el mundo. El crecimiento de la población y la cantidad de basura que generamos nos indican que en muy corto plazo nos tapará la basura.
Es un problema local y global, pero también individual.
En una ciudad de 600.000 habitantes se recogen diariamente aproximadamente 400 toneladas de desperdicios, ocupando un volumen de 500 m3. A mayor la ciudad, mayor la cantidad de basura.
Ya sea, a cielo abierto o como relleno sanitario, permanentemente hay que aumentar el área de basurero. Existen muchas formas de eliminar los residuos, pero todas generan un importante impacto en el ambiente.
Estos lugares suelen ubicarse próximos a las zonas urbanas y ocasionan conocidos problemas de salud a la población, estética, contaminación de aguas subterráneas, generación de gas metano – originando apreciables cantidades de CO2.( gases de Efecto invernadero)
Si continuamos con nuestros malos hábitos nos quedaremos sin lugar donde depositar la basura. La solución más conveniente a este problema, consiste en la clasificación parcial y simple en el lugar de origen donde se generan los residuos y el resto en una planta de reciclado.
Se calcula que un argentino promedio genera por día un kilo de basura. Más de la mitad de los residuos generados en un hogar son orgánicos [restos de cocina , de hortalizas y frutas, malezas, etc.] y su biodegradación origina los gases ya mencionados.
La alternativa más natural y práctica de solucionar este problema de manera económica y sustentable es compostando con algunas variedades de lombrices [ Eisenia Foetida ]
Compostar es fácil, económico y ecológico.
La naturaleza lo hace.
El único ser vivo que no degrada naturalmente sus desechos es la especie humana, por eso, la basura es el mayor producto cultural de nuestros tiempos.